Todos recordamos el follón veraniego con la compraventa de plazas y desaparición de abundantes equipos en las ligas LEB. No fue el primero ni probablemente será el último (me atrevo a decir que este verano tendremos repetición de jugada). Llegados a estas alturas de temporada, me gustaría hacer una reflexión al respecto, partiendo de los números:
¿Cómo queda la constitución de la LEB Oro y LEB Plata este año tras las compraventas de los últimos cuatro años, de dónde procede cada equipo? Pues muy curiosa:
LEB ORO
5 equipos con descenso reciente de ACB ---> (CAI Zaragoza, Basket León, Vive Menorca, Breogán de Lugo y Tenerife)
5 equipos con ascenso deportivo reciente de LEB Plata (o LEB 2) ---> (La Laguna, Autocid Burgos, Palencia, Clínicas Rincón Axarquía, Cornellá)
3 equipos 'históricos' de la categoría ---> (Melilla, UB La Palma, Basquet Mallorca -heredero de Inca-)
5 equipos con ASCENSO EN LOS DESPACHOS ---> (Cáceres CB, Ourense, Tarragona, Kics Vigo, Sant Josep Girona)
LEB PLATA
4 equipos con descenso reciente de LEB Oro ---> (Beirasar Rosalía, Illescas, Plasencia y L'Hospitalet)
3 equipos con ascenso reciente de LEB Bronce ---> (Leyma Basquet Coruña, Huelva La Luz y Carrefour Ávila)
1 equipo con ascenso reciente de EBA ---> (Santurtzi)
3 equipos 'históricos' de la categoría ---> (CB Prat, CB Clavijo Caja Rioja, Lobe Huesca)
10 equipos con ASCENSO EN LOS DESPACHOS ---> (Promobys Tijola, Alcázar, Guadalajara, Grupo Iruña, Andorra, Alaior Menorca, ADT Tarragona, Real Madrid, Qalat Cajasol, Cajasur de Córdoba)
Que cada cual saque sus conclusiones de este despiporre que son las categorías LEB.
Ahora bien, quería hacerme eco sobre la situación del equipo que más informaciones copó este verano por su ascenso a LEB Oro: el Ciudad de Vigo (hoy Kics, antes Gestibérica).
Personalmente me llama la aténción, y da que pensar. Recordemos que este verano, con todo el follón de la reagrupación de categorías, este equipo acabó por ser el que peleó hasta el último momento por reunir el dinero suficiente que le diera una plaza en Oro.

El origen de su situación era claro: Vigo había acabado la temporada anterior en LEB Plata, sumido en una profunda crisis económica y varios meses de impagos a los jugadores, lo que obligó a ejecutar por parte de la FEB el aval de 350.000 euros que cada año hay que aportar. Con ello y sin una línea clara de ingresos, el equipo se veía abocado a la desaparición o a caer en categorías amateur y empezar de cero. Entonces surgió la oportunidad de subir a Oro.
La situación se tornó estrambótica: sus directivos empezaron a mirar hasta debajo de las piedras para reunir el dinero suficiente con el que abonar el canon y el aval exigidos para estar en Oro, bajo la premisa de que si no lo conseguían, tampoco saldrían en Plata. Era un todo o nada, subir a Oro o desaparecer.
Curiosamente, la FEB les necesitaba. Sin ellos (y toda vez que el propio Clavijo y otros dijeron que no cogerían plaza), se les quedaba una LEB Oro coja, con sólo 17 equipos. Empezaron a ampliarles el plazo límite para presentar los avales bancarios. Una ampliación que se extendió nada menos que hasta la semana antes de empezar la competición; por medio, un sin fin de avales y promesas por parte de los directivos del Vigo, que incluso ante los medios dijeron que estaban aportando patrimonio personal como aval para conseguir el dinero.
Al final lo consiguieron: a poco menos de una semana para empezar se confirmaban como el decimoctavo equipo de LEB Oro, pero sin plantilla ni entrenador. En sólo esos pocos días recurrieron a su entrenador de LEB Plata (Manolo Povea) y a los jugadores de la temporada anterior que no habían encontrado equipo (Tim Smith, Mario Díez, Antonio Rojas, Dennis Varnie, Tim Frost). Para completar, se hicieron con algunos jugadores de LEB Oro que tampoco tenían equipo a esas alturas (el logroñés Ruiz de Galarreta, Alejandro Alba, Marcos Suka, Chester Williams, Marc Sola -éste de LEB Plata-).
Un equipo de circunstancias, pero en LEB Oro a fin de cuentas.
Después del no ascenso del Clavijo, y de la frustración por la aparente desidia de sus directivos, personalmente alabé la perseverancia de los dirigentes de Vigo, y su empeño y esfuerzo para poner al equipo en LEB Oro. Ahora en cambio, me da que pensar.
A falta de seis jornadas para que acabe la liga regular de LEB Oro,
el Kics Vigo, cierra la clasificación de la categoría con un penoso balance de 5-23, y esta misma jornada puede certificar su descenso matemático (tiene la salvación a cinco victorias, a falta de seis jornadas). Lo peor es que han vuelto a aparecer los
graves problemas económicos y los impagos a una plantilla por la que han pasado 15 jugadores; e incluso ha habido un duro enfrentamiento entre el club y su ¡patrocinador! por
acusaciones de impagos . Lo último que se ha sabido es que la plantilla podría plantarse y
no jugar las últimas cinco jornadas de liga.
Huelga decir que el futuro próximo de este equipo, al menos de momento, pinta bastante más negro que blanco, y quizá ni esté en Plata el año que viene.
Esta historia no busca ser ejemplo ni moraleja de nada, más allá de que me apetecía contarla por lo mucho que seguí las negociaciones de este equipo en verano, y de que después de todo, sí que me da que pensar sobre el hacer las cosas de cierta forma.