Pues ya que algunos andan de listos y 'respetuosos' por allá, por aquí vamos con lo mismo, que seguramente tenemos muchos más argumentos.
Del partido en sí, pues poquito se puede decir, porque en lo que va de año han pasado por Logroño unos cuantos equipos muy inferiores, pero es que
nunca
habíamos visto un partido que se resuelve en ¡OCHO! míseros minutos. Lo que oyen, el Clavijo es tan malo que le hicieron falta ocho minutazos para finiquitar su partido contra su 'gran rival' por el segundo puesto. A saber, el nefasto conjunto local ya marchaba 18-2 en el minuto 5 de partido ante su poderoso enemigo que nada tiene que envidiarle. Pero claro, no iba a acabar ahí, porque los gallegos apelaron a la heroica y con su muy superior juego, en sus minutos más brillantes, lograron recortar hasta los 9-10 puntos. Fantástico oiga, que casi se atraganta la Coca Cola. 42-33 al descanso. Pura suerte, claro.
Pero hete aquí que dice el dicho que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. En otro golpe de folla pura,
el Clavijo necesitaba apenas los tres primero minutitos del tercer cuarto para poner otro parcialico de apenas 16-0. Cuando el poderoso Esmorís metía la primera canasta de los suyos, Holmes y el acabado Ott ya les habían hecho unas cuantas pajas y se habían llevado el electrónico hasta el 58-35. Pues habrá que bajar a por otra cervecita, que hoy hemos finiquitado antes de tiempo.
¿Hay que seguir? Pues sí, y como Sala es buen coleguita del 'coach' del Leyma Coruña, pues se tiró casi todo el último cuarto con los suplentes para que la soba no fuera demasiado bestia. Seguro que nos ayudó dejar en el banco al pésimo Busciglio, que se marcó un tormentoso partido con 'sólo' 19 de valoración en 26 minutitos. Así que con Santana aburrido de coger rebotes y con Carreto marcándose jugaditas, nos fuimos hasta el final.
Así que después de todo, la gran pregunta que queda en el aire es: ¿¿Y ESTA BANDA NOS GANÓ EN LA IDA??
Para acabar, quería dejar algunas anotaciones que me resultaron interesantes:
1. El momento del partido fue sin duda al final del mismo cuando Darío Suárez, base de los gallegos, dio un pase al suelo, estando solo, sin presión. Claro, el árbitro le pitó dobles, ante la mofa general. Armar brazo-estirar-movimieno de muñeca. La mecánica del pase es sencilla: ¡Ánimo!
2. Marcos Egido da Souza, 'Yiyo', debió encontrar acolchadito el estómago de Sidao. Ejemplo de constancia el del pivot del Leyma, que cada vez que cogía el balón, se lanzaba una y otra vez contra el corpachón de su rival como principal argumento técnico. Claro, las perdía o lanzaba piedras. Seguro que pensaba: 'Torres más altas han caído'. Ésta no cayó...
3. Nathan Miller y su corpachón (ese marisco!). Te defiende un enclenque bajito como es Chavis Holmes. ¿Qué diría el manual?: Métete en la zona, postea, aprovecha tu físico. ¿Qué dijo Miller y su corpachón?: ¡¡Lo frío a triples!!... Ah, no... no le frío, que no entran... vaya, me fríe él a mí.
4. José Ramón

Esmorís es el jugador más completo de los gallegos, buen juego interior y excelente tiro exterior... vaya, pero nadie se la pasa. Así, normal que las pocas que le cayeron se las tirara, estuviera donde estuviera.
5. Los árbitros: el tipo sentado delante mío aseguraba que el principal era Terreros, colegiado... riojano. Lo suyo también hicieron, porque en la primera parte los frieron. Luego al final lo compensaron... pero ya iban 34 abajo.
6. Disfrutando aún con los triplazos de Arévalo y Molina 'in your face'.
7. También con los buenos minutos de Carreto. Este 'pésimo' jugador se marcó otras dos jugaditas de center para enmarcar. Los hombres altos gallegos aún le buscan.
8. Como el Leyma iba tan sobrado, al final del partido metió a dos canteranos, Adrián Rodríguez y Christian Añón. Lo supimos todos porque el destello naranja fosforito de sus camisetas cegaron a todo El Palacio, incluso a sus compañeros de camiseta naranja ópaco... ah no, que éstos ya llevaban muchos minutos cegados.
9. Suárez estuvo fallón porque lo ponía en el guión, por aquello de que los entrenadores eran coleguitas y tampoco era plan de avasallar. Si Suárez llega a estar a su nivel habitual, tienen que quitarlo y meter un juvenil, porque si no, nos vamos de 40.
10. Lo del público riojano tiene gracia, de verdad. Es el único que no anima al equipo, sino que el equipo le anima a él. Nadie habla hasta que el Clavijo enlaza un par de buenas jugadas. Menos mal que la directiva tiene un plan perfecto para disparar la afición por el basket, no hay más que ver los carteles por toda la ciudad...
11. ¿Que El Palacio es una mierda, decían en la radio? una mierda es que tu cancha sea un parqué cochambroso en un polideportivo del que te tienes que largar dos semanas porque cada vez que llueve, parece el Amazonas. Está muy bien lo de criticar el cemento de los demás mientras repartes cubos por todo tu parqué por las dichosas goteras, sí...
La estadística: Caja Rioja (22+20+28+14): Sidao (11), Santana (11), Arévalo (5), Busciglio (10), Holmes (23) -equipo inicial- Ott (8), Molina (2), Carreto (6), Rodríguez (6) y Suárez (2).
Leyma Basket Coruña (13+20+11+18): Miller (10), Esmoris (8), Suárez (8), Aramburu (8), García Peña (7) -quinteto inicial- Lino López (7), Rodríguez (4), Seijo (8), Egidio (2) y Añón.
El crack: cualquier jugador del Leyma podría ocupar este puesto, porque estuvieron todos galácticos, no cómo los mentecatos del Clavijo. Pero ya puestos, a lo mejor Chavis Holmes (23 puntos y 26 de valoración en 27 minutos) se los comió con patatas.
La sorpresa: desde luego, el Leyma Coruña, un equipo que nada tiene que envidiar al Clavijo como algunos dicen, y que estuvo ridículo en Logroño. En el Clavijo, cada cual estuvo en su papel, pero dentro de ello, cabe resaltar los buenos minutos de los suplentes, no tan acertados cara al aro, pero sí manteniendo el nivel y la intensidad. Buenos minutos de Chufi, Carreto y Arévalo, especialmente.
El bluff: el único bluff, mezquinos comentaristas aparte, es que esta banda nos untara en la ida. Poco porvenir tienen en la fase de ascenso como su 'nivel' sea éste.
(fotos: rioja2.com)