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viernes, 18 de febrero de 2011

El factor anímico: dos realidades opuestas en un mismo Promobys Tijola

A veces, pocas, se unen dos realidades casi opuestas en un mismo sujeto. La primera habla de un equipo que empieza la temporada ganando nueve de sus diez partidos, que se dedica a avasallar sistemáticamente a la mayoría de sus rivales, y que de postre se merienda de forma consecutiva a sus dos grandes rivales por el ascenso (Clavijo y Andorra). La segunda en cambio muestra un equipo capaz de empalmar hasta cinco derrotas en seis partidos, algunas bien holgadas y otras en canchas inexplicables como Guadalajara (colista), Coruña (penúltimo) y Azpeitia (antepenúltimo), o incluso en su propio feudo frente a Oviedo. Y ambas facetas, decíamos, conluyen en el mismo sujeto y en la misma temporada: Promobys Tijola.

¿Las razones? eso ya queda para los expertos, aunque el aficionado de a pie mira mucho la confianza y moral como argumento: se tuercen las cosas en un partido, en dos, en tres, se va perdiendo frescura, se gana en inseguridad y hasta las piernas parecen pesar más.
Pero vayamos por partes. Es de dominio público el follón extraño que tuvo Tijola en verano con la FEB, ya saben: "tenéis una plaza en LEB Oro / ok, rellenamos todos los papeles / ok, pero ya nada, ya no estáis invitados". No entraremos más en eso porque no estuvimos allí ni lo vimos, pero lo publicado hablaba de esa sucesión de acontecimientos. Total que el equipo seguirá un año más en Plata, y con el objetivo de nuevo, de ascender en la cancha.

De un otoño apabullante... 

A tal efecto, montan otro plantillón estructurado de forma similar al de su deslumbrante año anterior, y arrancan la liga prestos a llamar la atención: paliza a Coruña (+26), victoria holgada en Santurtzi (+10), paliza a Ávila (+16), derrota in extremis en Tarragona y de respuesta, paliza al Clavijo (+19) y golpetazo sobre la mesa en Andorra (+6). Así seguirían hasta un balance excelente de 8-1, que les ponía líderes de la liga (empatados con el Clavijo) allá por finales de noviembre. Pero a partir de ahí, todo iba a cambiar.

Antes de hablar de la racha nefasta, cabe llamar la atención sobre lo acontecido en las últimas victorias. Después de las autoritarias victorias ante Clavijo y Andorra, Tijola vencía en Almería a Prat en un partido descafeinado (69-63), desde luego nada sospechoso de preludiar nada. Los primeros síntomas de bajada sí llegaban a la semana siguiente, con una victoria ajustadísima ante el colista Illescas (68-70), en la prórroga y después de un extraño final, en el que primero se dio ganador a Illescas pero luego se revertió para poner dos segundos en el cronómetro, en los que Tijola lograba empatar. Polémicas aparte, aquel partido parecía decir que la potente máquina tijoleña ya no estaba tan engrasada.

... a un invierno calamitoso

El descalabro llegó dos semanas después, a principios de diciembre y de forma totalmente inesperada: Guadalajara, penúltimo entonces, endosaba una inimaginable paliza a los de Antonio Herrera (84-66), en un partido resuelto incluso al descanso (54-31), en la gran noche de Lawal (18+13) y Arjonilla, mientras los tijoleños acababan con un paupérrimo 2/17 en triples y 19 pérdidas de balón.    

Aquello de 'una mala noche la tiene cualquiera' lo puso en duda a la semana siguiente el Regal Barcelona B. El imberbe filial culé estuvo muy muy cerca de dar la campanada en su visita a Tijola, marchando todo el partido por delante y sólo cediendo al final, donde quizá le pudo la responsabilidad. Los prolegómenos de navidad eran momentos de cambios internos también, con la salida primero del pívot americano Ramsey, por falta de adaptación (quién lo diría con su estadística), sustituido unas semanas después por el LEB Oro Keefe; y más tarde del exterior Achiles, para dar cabida a Parejo (ex Illescas y Alcázar). Con todo, la dinámica en la cancha no mejoró en la siguiente jornada, con derrotas en Mallorca, más previsible por la entidad del rival; pero en absoluto la debacle de la siguiente semana en casa y ante un Oviedo en caída libre. Para cerrar 2010, aún llegaría una más: otra paliza recibida en Azpeitia (89-73) ante el Lan Mobel.

Y no empezaría mejor 2011 con la cuarta consecutiva, esta vez en Coruña, donde a la semana siguiente caería Andorra. En este caso, un 85-81, y poco o nada que ver con el 106-80 de la primera vuelta. Las valoraciones por aquella época en Tijola pasaban sobre todo por la incredulidad y el no poder explicar el bache. Se hablaba de "balones que antes entraban y ahora no", aunque lo cierto es que el equipo mantenía cuotas razonables de anotación (75-80 puntos), y más bien los problemas se explicaban estadísticamente en la defensa: en las cinco derrotas, el rival se había ido por encima de los 80 puntos, y en la única victoria, un equipo poco anotador como el Barça B hacía 79.

Y en 2011 llegó la resurrección

Y llegó la resurrección: el 15 de enero se aventuraba una nueva debacle en tierras almerienses: en una primera mitad impecable, aparecía un Santurtzi que se llegaba a poner 20 arriba en la primera mitad, y llegaba 32-45 al descanso. Pero ahí algo cambió y esa vez, a falta de juego y quizá confianza, Tijola echó el resto en forma de casta y acabó remontando para llevarse el partido en un último cuarto de mucho empuje.
La tendencia revertió desde ese momento: Tijola sacó a continuación la victoria en la difícil cancha de Ávila, y volvió a sumar en su campo ante la siempre complicada visita del ADT. Los nuevos fichajes al fin aportando otra cara, y los de antes recuperando viejos porcentajes.

Tras descansar la pasada jornada, Tíjola llega con estos peculiares precedentes a Logroño. Ahora hablan de "seguir creciendo" y de la lástima del descanso de la pasada semana "porque paró la racha". Su ilógica racha invernal ha dejado a los de Antonio Herrera demasiado lejos del ascenso directo (4 victorias, con un partido menos), pero sobre el momento en plena recuperación de sensaciones. Como decíamos al principio, seguramente no faltó el factor anímico para explicar estas cuestiones: la ansiedad de acumular derrotas, de ver que los de arriba siguen ganando, de verse dentro de un partido en desventaja y no poder enjugarla...  Son cosas que forman parte del basket, y no especialmente raras: el propio Clavijo hace dos años, encadenó un inicio estratosférico (8-1) con cuatro derrotas consecutivas, y posterior recuperación que acabó en aquella Final Four de Fuenlabrada.
Seguramente, el Tijola que veamos el domingo esté más cerca de la versión del inicio de liga que de la de los últimos meses. Un gran rival en todo caso, que peleará por mantener su tónica actual, y para ello no tendrá un partido precisamente sencillo: el Clavijo le tiene ganas.

(foto: elideal)

lunes, 10 de enero de 2011

Lan Mobel- Clavijo (92-91). Golpe a la versión más gris del Clavijo


(desde Azpeitia con amor; publicado en El Correo, 10-1-2011)

El Clavijo pisa el nuevo año en falso. Fue ayer en Azpeitia ante el Lan Mobel, en la vuelta a la dinámica de competición y arranque de la segunda vuelta, donde los de Jesús Sala se dejaron su tercer partido de la temporada, firmando su actuación más gris, una derrota justa y argumantada desde la inestable defensa, ante un rival que puso más corazón y que aun así necesitó una canasta casi sobre la bocina para alzar los brazos.
En parte se puede achacar a que todo lo que rodeó el primer partido de 2011 fue inusual: desde las vacaciones alternadas con entrenamientos en el ‘destierro’ de Lobete, hasta el inhabitual horario matinal del partido. Por lo que fuere, la realidad sobre el parqué fue una versión del Clavijo despistada y floja, que poco tuvo que ver con la alegre imagen de 2010. Aun así, los riojanos dominaron gran parte del choque ante un rival inferior pero rocoso, y al que dejaron con vida para creer en sus posibilidades y espacio para ejecutarlas.

Incluso con todo perdido (88-81 a dos minutos del final), los de Sala lograron una inesperada remontada y casi remataron el partido con un triple estratosférico de Witt (90-91) a siete segundos. Pero al local Anthony Páez le sobró la mitad de ese tiempo para dejar una sencilla bandeja ante la defensa más importante del partido, la que daba la victoria. Como dijo Sala al final, esa canasta resume el escaso nivel defensivo que condenó en conjunto a su equipo. El torrente ofensivo no sirve cuando se deja tanta comodidad al rival: Lan Mobel promediaba en liga 74,8 puntos por partido; ayer se fue hasta los 92.

DUELO INICIAL WITT-PAEZ
La mañana empezó alegre y vistosa, con ambos equipos anotando con facilidad. Tras un inicio equilibrado, tres triples de Witt abrían la primera ventaja visitante (17-23, minuto 6), mientras Páez aguantaba a los suyos. Los dos americanos firmaban un inicio espectacular (14 puntos Witt y 11 Páez; 28-32 minuto 10) para un segundo cuarto que mandaba a Mesa al banco por faltas, dejando un hueco que Sala tapaba con cuatro pequeños y Swanston de ‘4’. El experimento salía bien, y un triple de Ott, seguido de una penetración de Suárez ponían la máxima riojana (32-40, minuto 14). Con Bratton y Mortellaro apagados, el equipo local resistió a base de los nada habituales Osa y De la Iglesia, además de la desconexión riojana, justo en el momento que parecía propicio para romper (45-50).
La vuelta de vestuarios volvió a dar aire al Clavijo, con algo de Mesa (de nuevo castigado por las faltas) y mucho de Borja Arévalo, de los mejores ayer (48-56, minuto 23). Pero el cambio de dinámica terció a medida que el partido se fue embarullando, los contactos se hicieron más subterráneos y la fluidez desapareció. En ese contexto Lan Mobel se sintió cada vez más cómodo ante un Clavijo plano. Una pérdida de Witt metió a los de Txakartegui en el partido (64-66, minuto 28), y aunque Suárez y Herrero aguantaron la anotación, cinco puntos seguidos de Osa daban por primera vez la vuelta (71-70). Un palmeo de Chufi devolvió al Clavijo por delante para afrontar el último cuarto.
Un espejismo, porque la misma inercia se mantenía. Los triples de Páez y Borja Martínez abrían distancia (83-78, minuto 35) y Sidao no era suficiente en un equipo anclado. El despertar de Bratton ponía la máxima a priori definitiva (88-81, minuto 38), pero nadie contaba con el último manotazo riojano: entre Suárez y Witt fabricaron un inesperado parcial de 0-7, a falta de 56 segundos. Final apasionante. Mortellaro no contuvo la presión desde el tiro libre (el segundo no tocó aro) y Swanston erró el triple ganador. A 14 segundos, Osa ponía por delante al Lan Mobel (90-88), y a sólo 7, el último bloqueo de Sidao dejó solo a Witt para clavar su gran triple. Pero con lo más difícil hecho, Páez resolvía con demasiada facilidad. El último demérito defensivo riojano hacía justicia al Lan Mobel.

LA ESTADÍSTICA

Lan Mobel ISB: Bratton (14), Mortellaro (12), De la Iglesia (14), Paez (16), Borja Martínez (9). -cinco inicial- Cavada (0), Osa (12), Ibargutxi (9), Aritz Martínez (6).

Clavijo: Swantson (11), Witt (25), Mesa (6), Santana (20), Suárez (10) -cinco inicial- Ott (6), Arévalo (7), Rodríguez (2), Molina (0), Herrero (4)

El crack: Sidao de Santana, 20 puntos y 11 rebotes, fue el más regular durante todo el partido, casi el único soporte del equipo en varios momentos. Obviamente, destacaron los 25 puntos de Witt (6/10 triples), si bien su juego fue más irregular, focalizado en el inicio y el final del partido.

La revelación: en un día en el que pocos estuvieron a su nivel habitual, Borja Arévalo aportó un más que interesante plus saliendo del banquillo, dirigiendo con firmeza cuando hizo de base y anotando en la posición de escolta. Los pocos momentos de nivel defensivo del equipo coincidieron con él en cancha.

El bluff: como se decía, fue una mañana en la que muy pocos estuvieron a su nivel habitual. Se podría citar a Alfredo Ott porque su influencia ofensiva se quedó en dos triples casi seguidos, al principio del partido; y la defensiva, ahí está la noticia tratándose de él, pasó desapercibida. Otro referente como es Kyle Swanston tampoco tuvo su día: empezó con 7 puntos en el primer cuarto y luego no se le volvió a ver apenas. Ánimos a ambos.

lunes, 4 de octubre de 2010

CB Clavijo-Lan Mobel ISB (100-75). Un centenar al galope para empezar




Minuto 2: Jesús Sala llama a su equipo a filas. El marcador dice 0-8, básicamente porque el Lan Mobel ha arrancado con comodidad ante unos blancos que ya llevan dos pérdidas de balón y nubarrones ofensivos. La 'mutación' es curiosa tras el tiempo muerto: la primera canasta riojana es una bandeja tras robo de Ott, y la tercera un contraataque de Witt, apenas cuatro segundos desde rebote. Iría a más: el parcial se escapa hasta el 23-0 en apenas seis minutos y por medio una retahíla de robos, buenas defensas y el Clavijo corriendo con lógica. Nadie para las penetraciones de Witt y Suárez, ni la incidencia del jugón Mesa; el Lan Mobel se apaga ante una agobiante defensa.
Esos seis minutos representaron una declaración en toda regla de lo que el Clavijo quiere ser este año: un equipo al galope, eléctrico, presionante y, sí, espectacular, bonito de ver. De momento, esto acaba de empezar, sólo es un rico aperitivo de un grupo en diálogo consigo mismo entre notables estirones y baches de juego. Pero ojo, la mejor noticia es que pese a esas sensaciones, el electrónico acabara igualmente en los tres dígitos. Parece que a falta de pulir las formas, el fondo, la mentalidad, ya está ahí.
Los de Sala se llevaron con holgura un partido probablemente más complicado dentro de la pista que en lo visto en la grada, ante un Lan Mobel mucho más apañado de lo que pueda presuponer su reciente ascenso de EBA. Los guipuzcoanos presentaron en su debut en Plata un buen bloque nacional, con el base Borja Martínez al frente, y el cañonero Anthony Paez percutiendo. Ese primer cuarto de excelencia riojana (27-16) no contó para ellos, pero sí el segundo, donde incrementaron el nivel, en parte gracias a la intermitente rotación riojana y los problemas físicos de Sidao. En apenas tres minutos estaban de nuevo en el partido (29-25) y los dos referentes les hacían creer (33-34, minuto 15).
A tirones
El Clavijo funcionaba a tirones entonces, y fueron dos de los fichajes, Swanston y Mesa, los que aportaron claviridencia. Espectacular el ala pivot, con 11 puntos, 4 rebotes y un 5/5 en su tarjeta de tiro sólo al descanso, de nuevo con una cómoda ventaja local (45-37).
El tercer cuarto fue el de la ruptura. Dos triples de Swanston abrieron la brecha (60-48, minuto 24), que luego alargaron Mesa y Sidao con un parcial de 9-0 (69-53). Esta vez ya no hubo reacción visitante, y aunque Ibargutxi y Bratton lo intentaron, dos contras culminadas por Chufi acercaban la diferencia a los 20 puntos (77-59, minuto 30). Dos canastas de un trabajador Ott, ya en los últimos minutos sin historia, pusieron esa barrera al fin (87-67, minuto 34) y una contra, esta vez acabada en Herrero, elevaba la celebrada centena, a 32 segundos del final (100-73).
El Clavijo acabó con tres canteranos en pista, última imagen de un equipo que lanzó 66 veces a canasta, repartió 20 asistencias y seis jugadores anotaron más de 10 puntos. Son cifras que delatan su nueva propuesta, mientras las sensaciones hablan de un margen amplio para crecer, convertir las ráfagas en la constante. Coruña, el viernes, es buen sitio para seguir a ello.
(publicado en diario El Correo, 10-9-2010)
ESTADÍSTICAS
CB Clavijo: Witt (14), Ott (11), Suárez (12), Mesa (22), Chufi (12) -cinco inicial- Swanston (11), Arévalo (6), Molina (2), Sidao (8), Herrero (2), García.
Lan Mobel ISB: Ibargutxi (13), Osa (7), Bratton (16), Cavada (2), Mortellaro (11) -cinco inicial- Aritz Martínez, De la Iglesia (5), Páez (11), Azkúe, Borja Martínez (10)
Parciales: 27-16, 18-21 (45-37), 34-22, 23-16 (100-75)
El crack: De vuelta a LEB Plata, David Mesa recoge el testigo justo donde lo dejó: 22 puntos (10/10 en tiros), 11 rebotes y ¡38! de valoración para uno de los grandes dominadores de la categoría. Le vino al pelo su conexión con Matt Witt (14 puntos, 3 rebotes y 8 asistencias) en un Clavijo de alto rendimiento colectivo.
La sorpresa: Difícil hablar de alguien en concreto, así que tiramos a lo fácil: los dos canteranos, Molina y Arévalo, estuvieron perfectamente integrados dentro del nivel colectivo del equipo, lo cual es una noticia excelente. El primero dirigiendo con firmeza en los minutos que le dejó Witt, y el segundo haciendo un poco de todo, con especial mención a los dos robos de balón que realizó.
El bluff: Más difícil aún mencionar a alguien en este apartado, cuando el equipo se ha ido hasta los 100 puntos y ganando de 25. Así pues, por una cuestión meramente física, a Sidao le pesó lo suyo la inactividad de la mayor parte de la pretemporada y los problemas físicos con los que llegaba al partido. Estuvo bien en ataque pero cuando no anda al 100%, acaba llegando muchas veces medio segundo más tarde en las acciones defensivas y eso es bicoca para los del silbato, ya de por sí pendientes de él.
(fotos: elcorreo.com)