La verdad es que lo echaba un poquito de menos, ya a estas alturas, y al fin volvieron, tal y como se esperaban. Los dos sujetos del pito han protagonizado una nueva exhibición arbitral esta tarde en el Palacio, la enésima que tenemos ocasión de 'disfrutar' en estos años de LEB Plata. Y lo peor es que, una vez más, no se les ve premeditación alguna. Los pobrecitos son así de malos, no dan para más.
Si nos ponemos a enumerar virtudes, podemos acabar cuando acaben los adjetivos que existen en el diccionario de la RAE: nula personalidad, criterio volátil, injustos, parciales según interes, compensatorios, mentalmente frágiles, desconocedores del reglamento... y todo ello tapado (o intentandolo tapar) con la habitual chulería.
No es que le robaran el partido al Clavijo, que no se lo robaron, es que repartieron en todas las direcciones. Porque no es lógico echar a un entrenador a la calle en el inicio del tercer cuarto, en un partido limpio (hasta ese momento), como tampoco lo es pitar ciertas antideportivas estúpidas y permitir estopa sin fin en la siguiente jugada, o sancionar como pasos el que un jugador salga trastabillado de una zancadilla clara que le hacen desde el suelo. Hubo miedo (yo al menos lo tuve) de echar por tierra con la expulsión de Sala un partido controlado, aunque también hay que 'agradecerles' que sacaran casi a patadas del encuentro a un superclase como Brandon Wolfram y al inicisivo Manel Núñez.
Lo bueno es que, a toro pasado, siempre sienta mejor deglutir las imparables burradas de ese par de jamelgos cuando tu equipo gana. Y el Clavijo se hizo con una muy necesaria victoria en un partido intenso y competido.
Lo mejor, sin duda, las sensaciones: todo partió de una excelente actitud defensiva, que es sin duda la base y argumento de este equipo. Y además, aquí se extendió a la canasta contraria también, muy trabajadores y muy comprometidos todos, olvidando lo de Huesca. Enormes minutos finales del Clavijo, que ni siquiera dejó tirar al BC Andorra en dos posesiones claves.
El partido tuvo su historia. Siempre estuvo salpicado de momentos muy trabados, con pérdidas e imprecisiones de los dos equipos, aunque el Clavijo ganó esta importante batalla a base de mucho trabajo. Tres robos consecutivos de Ott (brutal su partido) y Mediano pusieron la primera ventaja importante en el marcador (14-8), y de ahí, se fue cimentando, paso a paso, una ventaja estable en torno a los diez puntos (25-16), ya en el segundo cuarto, que llegó hasta una máxima de +16 (48-32).
La expulsión de Sala condicionaron a los locales, y Andorra lo aprovechó para acercarse hasta los tres puntos (63-60), momento en que empezó un partido nuevo y el Clavijo tuvo el temple necesario para volver a poner las cosas en su sitio. En varios momentos irrumpió la figura clave de la noche: Alfredo Ott, inmenso y super intenso en ambas canastas, cogiendo rebotes ofensivos claves y robando balones. Le acompañó, un día más, Chavis Holmes, con algunos triples decisivos y, sobre todo, Edward Santana, que llegaba justito físicamente y se marcó un gran partido con un enorme derroche físico y de compromiso. Intachable este jugador en lo que vamos viendo.
En los andorr
Muy buena noticia también que Mediano va recuperando el temple, y excelente el crecimiento de Sidao (a este hombre algún día le tendrán que amputar un brazo o algo así para que le piten falta a su defensor). El 78-66 a tres minutos del final fue la puntilla.
La victoria nos coloca segundos, y al fin despegados de un amplio grupo perseguidor. Ha sido muy muy importante, porque Andorra estará arriba al final, si las lesiones le respetan. Salimos muy vivos del maratón de tres jornadas seguidas, y dejando muy olvidadas las malas sensaciones de hace siete días contra el Huesca. Toca ahora refrendar la buena dinámica el domingo que viene, que nos visita Rosalía, otro aspirante a mandar. Es la oportunidad de subirse definitivamente al carro de arriba, porque lo que queda hasta el final de la primera vuelta será mucho más tranquilo.
Las estadísticas (completa, aquí):
Caja Rioja: Mediano (7), Chavis Holmes (16), Alfredo Ott (21), Santana (18), Sidao (12) -cinco inicial- Borja Arévalo, Chufi Rodríguez (7), Molina, Herrero, Ibon Carreto, Suárez (5).
River Andorra: Zamora (14), Drame (14), Manel Núñez (10), Wolfram (9), Matalí (16) -cinco inicial-, Casals (5), Jordi Olcina (3), Marín (2), Bottiroli (3), Galera (3), Gongalves.
Mi crack: Alfredo Ott, sin duda. Lideró en la primera parte al equipo con sus robos y su intensidad aplastante y llevó las riendas anotadoras en el peligrosísimo tercer cuarto, cuando peor pintaba tras la expulsión de Sala. Sus números, espectaculares: 21 puntos, 5 rebotes, 3 asistencias, 4 robos.
Mi sorpresa: tranquilamente podría haber sido el crack, pero sirva aquí también de pequeño homenaje a un jugador del que todos dudábamos por su personalidad. Edward Santana hizo un partidazo, con una actitud y un compromiso encomiables, y muy valiente asumiendo su duelo contra Matalí. Sus 18 puntos y 6 rebotes son casi lo de menos, porque hemos visto en acción a uno de los mejores '4' de la LEB Plata.
Mi bluff: ninguno merece estar aquí, realmente. Por primera vez hemos visto un modelo de rotación basado en un quinteto inicial muy claro, y muy pocos minutos para el resto. Si acaso, Suárez, pero no por su intensidad, sino por algunos errores claros en ataque; y Molina, que su primera acción en cancha fue lanzar un alley hoop desde la banda, al limbo.
(fotos: rioja2.com)