sábado, 18 de junio de 2011
BALANCE DE TEMPORADA (III): Esos tipos de la zona
Sidnei de Santana, Sidao (11,5 puntos, 8,8 rebotes, 0,6 asistencias para 17,6 de valoración en 24,3 minutos)
Poco se puede decir que no se haya dicho ya. Cualidades al margen, sin duda hablamos de uno de los factores de la personalidad propia del mejor equipo de LEB Plata, y probablemente el más desequilibrante de todos. Este último año, físicamente mejor que nunca, ha dominado la categoría a su antojo en todas las pinturas (propias y ajenas) y ha sido decisivo además en unos cuantos partidos complicados. Progresando en sus problemas con las faltas y clave su impresionante mejora en los tiros libres (77% de acierto cuando en los años anteriores rozaba el 50-60%) para terminar de convertirse en determinante. A lo sumo se le ha echado en falta algo más de protagonismo ofensivo en un equipo por otro lado repleto de anotadores.
A largo plazo, es curiosa su progresión en Logroño: 7 puntos y 5 rebotes en su primera temporada, 10+6 en la segunda, y 11,5+8,8 en la tercera. Ahora al fin da el salto a LEB Oro, donde deberá terminar de reivindicarse ante pívots de muchos más kilos. ¿Lo hará en Logroño? oferta tiene pero por ahora es la gran incógnita; es obvio pensar que su continuidad o no marcará en buena medida la composición de la plantilla. Desde aquí, ojalá lo veamos en Logroño el próximo año.
David Mesa (14,6 puntos, 7,8 rebotes, 1,3 asistencias, 19,3 de valoración en 28,5 minutos)
El único fichaje el verano pasado con cierta vitola de 'apuesta sobre seguro', el del ala pívot granadino que no obstante llegaba de un año con pocos minutos en LEB Oro, tras muchas temporadas arrasando en Plata. En Logroño recuperó el protagonismo perdido y se convirtió en el segundo máximo anotador del equipo y segundo jugador mejor valorado de la liga. Además, el portal europeo Eurobasket.com le acaba de nombra 'pívot del año' en Plata.
Los datos lógicamente definen una temporada sensacional de un jugador que como pocos sabe conjugar la calidad técnica con un carácter siempre hambriento y ganador. Con Sidao ha formado la de largo mejor pareja de interiores de la liga, y probablemente con solvencia de sobra para competir en LEB Oro, en caso de que puedan continuar. La continuidad ya atada de Mesa es uno de los 'fichajes' de lujo del Clavijo para su debut en la segunda división del basket español.
Chufi Rodríguez (5 puntos, 3,8 rebotes, 0,3 asistencias, 6,5 de valoración en 14,2 minutos)
Probablemente una de las 'claves ocultas' del éxito del Clavijo. Después de dos años flojos y en línea descendente, en este último al fin se ha vuelto a ver una versión cercana a la del Chufi magistral de 2007. Quizá el contexto de velocidad y transiciones rápidas han beneficiado a un jugador que ha sabido explotar a buen nivel su inteligencia en pista, y con el añadido de que físicamente ha estado a un mejor nivel que en las últimas temporadas.
Su mejor virtud es que ha sido recambio muy fiable de Sidao, en ese puesto tan delicado como es el '5'. Y lo ha sido tanto en los partidos de jugar 15 minutos como en los de jugar 25. Generalmente cumplidor en defensa y buen anotador en ataque. Con todo, se despide de Logroño, después de 4 temporadas de cal y algo de arena.
Juan Herrero (2,5 puntos, 1,7 rebotes, 0,5 asistencias, 2,1 de valoración en 9 minutos)
El capitán del Clavijo ha vivido un año irregular en Logroño. De nuevo enmarcado en el rol de '4' suplente, esta vez de un mihura como Mesa, ha cumplido más o menos como siempre en la faceta ofensiva (aunque el alejamiento de la línea de 3 le ha perjudicado) pero su debe es que esta vez en algunas fases de la temporada no ha estado a su nivel habitual en defensa y rebote, lo que a la larga ha notado en el descenso de minutos en pista.
La próxima temporada seguirá en el equipo, saliendo desde el banquillo y aportando todos esos intangibles que sólo se ven en el vestuario.
viernes, 5 de noviembre de 2010
De charla con Juan Herrero: el hombre de los 200 partidos en LEB Plata

Juan Francisco Herrero (Segovia, 21-6-1978) arribó en el Clavijo en la temporada 2005/2006, dentro de una plantilla en la que destacaban Albert Burditt, los hermanos Suka-Umu y Albano Martínez. Fue un año complicado, de flirteos con el descenso y muchos cambios de nombres, el último antes de que el club empezara a mirar con firmeza a la zona noble de LEB Plata, donde en la actualidad sigue instalado.
-¿Te acuerdas de algún jugador en concreto, que te haya impresionad
o de forma especial?
-Está claro que en el aspecto de anotación o valoración, el que más hacía era Stevie Johnson, que de hecho ha sido MVP estos años de atrás. Quizá ha sido el más destacado. Luego, prácticamente todos los jugadores que han pasado por el equipo, todos tenían algo especial, todos eran buenos en sus facetas.
-Estos años han pasado por el Clavijo una buena cantidad de jugadores, llegaban, se iban... y Herrero siempre aquí ¿echas de menos a alguno de ellos?
-Con todos he tenido muy buena relación, y siempre te acuerdas. Es inevitable que en el vestuario, cuando hablas con los compañeros, salga algo de otros que ya no están, de anécdotas, bromas... siempre te acuerdas de todos.

-Siempre se habla del buen rollo del vestuario del Clavijo.
-Pienso que es algo casi por ley: en cualquier deporte de equipo, es fundamental el que haya buen ambiente entre compañeros y unión, tanto en el vestuario como en la cancha. Si algo no funciona en alguno de los dos sitios, se nota.
-Es fácil y lógico decirlo, pero conseguirlo no debe serlo. No son raras las noticias en cualquier deporte de equipo sobre vestuarios que son polvorines, etc.
-Siempre hay equipos, jugadores... que por su carácter puede que la temporada se lleve más difícil en el vestuario. Pero para eso están un poco los capitanes, para intentar arreglarlo.
-Así que ahí entras tú. ¿Muchos marrones?
-Marrones no, pero hay una responsabilidad de cara a los compañeros y a la directiva que a veces es... es complicado llevar (risas). Pero como capitán se asume, el capitán es el último que abandona el barco.
-En tu faceta estrictamente como jugador, ¿recuerdas algún partido en concreto por algo, en estos años en Logroño?
-En anotación, creo que el que más he hecho fue la temporada pasada contra Illescas (18 puntos), pero está claro que ha habido partidos mucho mejores en los que no he anotado tanto pero he ayudado en defensa, en rebotes... que es la función más importante que puedo desempeñar.
-¿Y qué tal la adaptación a la nueva distancia de 6,75 metros de la línea de tres?
-Bueno, se va cogiendo la distancia, creo que ya no hay problema. De todas formas, yo no me considero tirador, sé que puedo lanzar de 3, pero no es mi fuerte. En algún momento dado, puedo abrir el juego con tiro exterior, pero nada más.
-Especialmente, el año pasado dejó una impotencia tremenda, al menos entre los aficionados, esa eliminatoria ante Huesca. Pocas veces se ha visto a dos equipos de la categoría a un nivel semejante.
-Y fíjate que Huesca llegaba como rival más asequible a priori por sus problemas de lesiones, que se habían quedado con una plantilla muy muy corta... pero luego ascendieron. Fueron partidos muy intensos, se jugó a nivel muy bueno; es de los play off que no ganas pero aprendes de esas situaciones, sacas muchas cosas positivas, el haber jugado a ese nivel...
-Al margen del basket, eres un gran aficionado a la bici, ¿no?
-Sí. En general, en verano intento mantenerme en forma. Vivo en una zona de sierra, de montaña, y me gusta hacerme mis excursiones en bici, también hacer senderismo. Luego, me intento mantener yendo al gimnasio, etc.
-Por lo demás, ¿más de consola o de libro?
-Casi ninguna de las dos. Soy muy clásico: me gusta la televisión, sentarme a verla. Tuve mi época con la consola pero pasó, y quizá los libros son mi punto débil, lo que más falta me hace.
