
El Caja Rioja volverá a viajar mañana a Huesca a jugar un partido de baloncesto. El viaje más agradable (de momento), que todos querían hacer. Los de Sala tumbaron anoche, por segunda vez consecutiva, al Lobe Huesca y posponen la resolución definitiva de esta espectacular eliminatoria al quinto partido.
La historia de las ligas LEB dice que sobran dedos de una mano para contar a aquellos que han remontado un 2-0 adverso en play off. La realidad inmediata, en cambio, da a cabida a un ligero optimismo: el Caja Rioja volvió a jugar un gran partido de baloncesto en el Palacio, y esta vez su rival sólo le siguió el ritmo hasta el descanso. Es quizá la gran novedad de la eliminatoria: Huesca bajó los brazos mucho antes del final, mientras el bloque local rezumaba enterza. Al fin, un partido resuelto sin riesgo coronario.
Ayer se recordaba el tan inmediato precedente de las tres batallas campales que han constituido la serie hasta ahora, especialmente la del lunes, con sus dos durísimas prórrogas. Con el factor psicológico inmediato favorable, Jesús Sala estuvo inteligente además en su planteamiento: esta vez el partido sería de altas velocidades, como ha gustado a Huesca todo el año, quizá no ahora con tanto desgaste previo.
Efectivamente, los oscenses aguantaron el tono hasta el descanso. Sus dos primeros cuartos fueron espectaculares, con unos porcentajes altísimos (63% en tiros de 2 y ¡67%! en triples), pero el Caja Rioja, que jugó sin Ott por lesión, aguantó el tirón. Tras el habitual intercambio de golpes del primer cuarto (19-22), en el segundo irrumpió probablemente aquél con el que menos se contaba. Borja Arévalo revolucionó ese tramo de partido con 8 puntos, incluidos un triple y un 2+1 genial, sin olvidar su gran trabajo defensivo (44-40, minuto 18).
Con esa agradable novedad y la de un Chufi entonado, el Clavijo llevó el timón, aunque, una vez más, lo sofocaron Óscar Herrero y Zengotitabengoa, pletóricos (45-48, descanso). La tendencia cambiaría, lenta pero inexorablemente, tras la vuelta de vestuarios. El Caja Rioja recuperó sus mejores sensaciones en el tercer cuarto, su mejor baloncesto, con Mediano director y Sidao dominante. Huesca bajaba una marcha y empezaba a sufrir, pero otro de los imperativos de la serie seguía firme: nadie rompe el marcador. Esta vez, los verdes empezaban a derrumbar su acierto exterior pero hallaron un filón en el rebote ofensivo. Vivieron a base de segundas y hasta terceras opciones, merced al gran trabajo de Johnson y Salsón.
Un triple de Herrero abría tímdamente la lata (67-61, minuto 29), pero los oscenses respondieron con un parcial de 2-8 (69-69, minuto 31), en el que fue su última arrancada. Tras un triple de Salsón, (80-78, minuto 35), no anotarían más hasta el último minuto. Bastó la vuelta de los Santanas, que cerraron la zona, y la aparición de Holmes y un Suárez magnífico de nuevo. Un triple imposible de éste a dos minutos del final dictaba sentencia (85-78). Cuando Johnson volvió a ver aro, ya sólo quedaban 55 segundos. Esta vez no hubo sufrimiento, eso quedará para mañana, en la batalla definitiva. Tijola ya espera al vencedor en la final.
LA ESTADÍSTICA
Caja Rioja: Mediano (8), Suárez (17), Carreto (3), Santana (13), Sidao (16) -cinco inicial- Holmes (13), Arévalo (8), Chufi (6), Busciglio (2), Herrero (3)
Lobe Huesca: Pérez (2), Zengotitabengoa (14), Aranda, Johnson (27), Andrews (8) -cinco inicial- Herrero (10), Salsón (20), Izquierdo.
Parciales: 22-25, 23-23 (45-48), 22-14, 22-19
El crack: En el global, la influencia de Sidao (16 puntos, 5 rebotes), los minutos que estuvo en pista, marcó un partido en el que Suárez volvió a estar enorme (17 puntos, 4 rebotes, 4 asistencias), y apareció un inesperado Arévalo con una gran actuación, valiente y descarada. Crack!!
(foto: larioja.com)