Sinceramente, que hay veces que me cuesta entenderlo. No hay ni un solo equipo, ni uno, en este grupo, que se pueda permitir el lujo de tiarse un cuarto con un quinteto íntegro de jugadores del banquillo, y mantener el nivel. Ni siquiera el Huesca, cuya rotación se reduce a 7-8 jugadores (y lo acabará pagando). El Clavijo es el único que puede permitirse eso, y otros lujos como tener a jugadores como Alfredo Ott o Quique Suárez jugando apenas 25 minutos y ganar con solvencia.
Este año, por primera vez en la historia, no es, definitivamente, cuestión de plantilla ni de calidad de los jugadores. En mi opinión, no hay equipos en el grupo, salvo Huesca, que puedan discutir con sus planteles al Clavijo. Y por esto mismo, duele especialmente intuir que los tres partidos perdidos en la primera vuelta se han perdido por otros motivos distintos a la calidad de cada equipo; y más allá, que se hayan ganado muchos de la forma que se ha ganado, sesteando e incluso autogenerándose problemas absurdos en algún momento.
El CB Prat, igual que el Rosalía hace tres domingos, duró ayer al Clavijo lo que el bocata a los aficionados. El 18-8 al que se llegó a poco de acabar el primer cuarto marcaba la tendencia a seguir, sobre todo por sensaciones: más aún viendo la inocencia latente en el rival y la barra libre que Santana y Sidao se habían montado con extrema facilidad en la pintura. Ni siquiera la irrupción de Franch y Jelinek parecía augurar peligro, tras muchas semanas calentando banquillo ACB, a ambos se les notó un poquito que la guerra de LEB Plata no va ahora mismo con ellos.
Por esto mismo, lo que es ya del todo inadmisible es que, una vez más en un tercer cuarto en el que te has instalado en cómodas rentas de +17 y +18, en vez de rematar y reventar del todo al rival, te vuelves a la siesta, como si ya estuviera el pescado vendido. Hay una falta alarmante de instinto asesino.
Los partidos duran 40 minutos, no menos. Y en esta categoría hay rivales muy inferiores, pero que tampoco son mancos. Si de pronto decides dejar pasar el tiempo y les pones una autopista sin peaje a tu canasta, te van a anotar. Lo inadmisible, por esto mismo, es que un equipo como el Prat, ayer tan inferior, se te ponga con un 62-55 al inicio del último cuarto y te empiece a chupar la oreja. Habrían bastado un par de minutos más al máximo ritmo para haberse puesto 30 por encima, en lugar de ese sonrojante 0-10.
Es triste que la única chicha del partido fueron esos minutos en los que el Clavijo, de nuevo con los titulares en pista, apretó las cachas para volver a irse sin problemas. Quizá otro rival de más peso no lo habría permitido. La historia, como casi siempre, tuvo el añadido de la indecorosa actuación de los dos jamelgos del silbato, algo ya rutinario. Una vez más, su inutilidad les permitió repartir su propia estopa para los dos lados, si bien esta vez sí les vió el plumero (y bien visto) de su indisimulable ojeriza hacia Edward Santana, al que persiguieron y desquiciaron toda la noche. Vergonzoso.
Nada más, salvo la impresión de que hemos acabado la primera vuelta y aún no hemos visto un partido con algo de tensión en el Palacio (un poquito el de Andorra). En cuanto al Prat, es un cúmulo de talentos aún en formación muy inicial, que sin lugar a dudas arroja situaciones pintorescas: el base del futuro Josep Franch, alternando penetraciones estratosfércias con tres pérdidas seguidas porque le quitan el balón por detrás; o Van Shaik, ese espigado holandés que pasó empanado todo el choque y se le escurrían los balones entre las piernas.
La otra nota positiva fue Busciglio, que al menos a mí me gustó mucho. Además, el público, aunque sigue siendo escaso, anima con más intensidad. Y... ¿dónde demonios está el speaker?¿lo han largado para pagar con su sueldo a Busciglio?
Estadísticas (completas, aquí)
Caja Rioja: Busciglio (2), Borja Arévalo, Ott (16), Santana (18) y Sidao (15), cinco inicial, Holmes (4), Molina (2), Quique Suárez (10) Carreto, Chufi (4) y Herrero.
Prat Joventut: Comas (6) De la Rosa (8), Van Schaik, Aguerre (9) y Llovet (10), cinco inicial, Martí (2), Samir Adam, Sergi Homs, Jelinek (7), Franch (13) y Llorens (4).
Mi crack: Edward Santana (18+11). Peleó contra el rival y, sobre todo, contra los árbitros. El año pasado, en una situación así, la habría acabado liando de mala manera. Pero ahora se le ve muy centrado en el juego. Progresando, más importante cada partido, y formando un duo interior con Sidao descomunal.
Mi sorpresa: Busciglio, porque era nuevo más que nada. Empezó fino, perdiendo su primer balón y mandando un triple al suelo directamente. Pero luego se afianzó como un base templado, con personalidad, y buen defensor. Ni más ni menos que lo que se pide a un director de juego. Dejó un par de asistencias maravillosas.
Mi bluff: Holmes anotó 4 puntos y erró sus cuatro triples lanzados. No es el cañonero de los primeros partidos, y eso repercute en el resto de su juego, ahora tampoco se la juega con penetraciones. Se le ve algo falto de confianza.
Mi crack: Edward Santana (18+11). Peleó contra el rival y, sobre todo, contra los árbitros. El año pasado, en una situación así, la habría acabado liando de mala manera. Pero ahora se le ve muy centrado en el juego. Progresando, más importante cada partido, y formando un duo interior con Sidao descomunal.
Mi sorpresa: Busciglio, porque era nuevo más que nada. Empezó fino, perdiendo su primer balón y mandando un triple al suelo directamente. Pero luego se afianzó como un base templado, con personalidad, y buen defensor. Ni más ni menos que lo que se pide a un director de juego. Dejó un par de asistencias maravillosas.
Mi bluff: Holmes anotó 4 puntos y erró sus cuatro triples lanzados. No es el cañonero de los primeros partidos, y eso repercute en el resto de su juego, ahora tampoco se la juega con penetraciones. Se le ve algo falto de confianza.